Ocultos.

2:49 p. m. Aramis 0 Comments


El amor está prohibido.
Estamos destinados a querernos en silencio, a tocarnos entre las sombras y a ser solo un rumor aburrido y raro. A ser conversaciones con muchos corazones y mensajes de texto a mitad de la noche. A ser tecnología barata.
Amiga me llama su familia, idiota lo llama la mía.
Aquí en un principio nada estuvo bien y todo estuvo genial. Y mi corazón no era el que debía estumularse y de pronto lo hizo, y entonces me perdí.
Te observo entre la gente y me miras, y me matas y me traes a la vida.
Te siento, te siento tanto que ya no sé si tengo dieciséis, doce, o veinte o cien millones de años.
Hemos sido infinitos y banales, románticos y pervertidos, hemos sido tanto y tan poco y todo tan extraño que me llena y estoy a punto de explotar siempre.
Y cada vez que algo sale mal, y cuando damos un paso al frente y un paso atrás y cuando somos amantes, cuando somos desconocidos. Cuando somos. Alguien sabe, cuando alguien sabe, cuando somos y alguien sabe, alguien sospecha, alguien escucha, alguien ignora. Alguien. Importa mucho, no me importa, nos importa, arde Troya o lo que sea.
Él no vino a descontrolar mi vida, yo quise descontrolarme y ahora estoy tan bien como nunca he estado y a la vez de la misma forma que siempre...
Ahora nada me importa y todo me importa tanto... Tanto, tanto... Que le decimos amor, y no es así.
Pero lo es.



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La razón.

1:28 p. m. Aramis 0 Comments

En casa, frente al computador con sensación térmica de treinta y siete grados música suave y tono de voces fuertes, de nuevo. Cada día desde que puedo recordar mis abuelos han discutido sobre política, son los polos opuestos de una molécula dipolar... mi resignación a no entrometerme me deja un sabor agrio en la boca, mi hermano pronto aprenderá que no tiene sentido intentarlo. Me entristece. Un matrimonio no debería tratarse de eso... ha matado todo rastro de sana convivencia. 
No me interesa quién tiene la razón, me gustaría que pare.

En la escuela, pasando el rato con amigos y simples compañeros, están manteniendo una conversación que se me hace demasiado familiar esto es mejor que aquello, esto es cierto, esto está estereotipado, esto es conspiración de quién sabe quien, esto es mentira, esto lo viví, estas mal... Este país, el otro, la gente, el dinero, los bienes, la vida, la ignorancia... Para qué hablan de esto, "yo también preferiría irme, es obvio" no digo nada. Dejó caer mi cabeza en algún hombro de confianza y espero a que dejen su diálogo sin sentido, trillado, absurdo... No saben mucho más que yo. 
No me interesa quién tiene la razón, me gustaría que pare.

En la cocina mi abuela me habla de todo lo que podía comprar con una moneda en los 40's, mi abuelo se aprovecha de su sordera y mi madre luce estresada. Siempre estresada... Yo veo más humanidad en Animal planet y bestias con traje en las noticias. En la televisión algún periodista habla de manifestaciones y muertes, y ataques, y una economía con estadísticas lamentables, y un presidente que no me cae bien demasiado gordo para la falta de comida que hay, y guardias atacando personas, y gente lanzándose pestes unos a otros. Y me pregunto si el mundo estaba así antes de mi nacimiento y seguirá siendo así después de que yo muera. Supongo que sé mucho más de literatura que de política, supongo que todo tiene respuestas sencillas, pero la verdad es que es más sencillo ingnorarlas.
Muertos, heridos, sufridos, desnutridos, desabastecidos... 
No me interesa quién tiene la razón, por favor que pare.

Camino rápido por el fuerte y matador sol de la tarde, estoy sola. Aunque no sea un largo trayecto de donde me ha dejado el transporte público a mi casa camino con la cabeza a gacha los 20 metros que me faltan. "Unos pasos más y estaré en casa" eso es lo que me digo, hoy no hay ningún delincuente juvenil que me acose parte del trayecto, hay algunas personas de paso y me permito respirar. Llego a un quiosco, bodega, tienda o como le digan, queda a un par de casas, considero que ya puedo deducir que llegare con todas mis pertenencias y mi integridad física a casa. Antes de tocar el timbre, que no podía alcanzar hace unos ocho años atrás, observo detenidamente las vitrinas. Hago una mueca, y la nostalgia de repisas llenas de comida chatarra, chucherias, dulces, juguetes y útiles escolares me apuñala el estómago. ¿Por qué? Observo los precios de las pocas bolsas de golosinas, miro el dinero en mi mano. ¿Qué ha cambiado en tan poco tiempo? ¿Alguien hizo algo mal? No lo sé, no sé nada. Y lo sé, pero estoy cansada de saberlo porque eso no soluciona nada, entre más sé todo parece menos lógico. Sé de lo que todos hablan pero yo simplemente no sé comprendo lo más obvio. 
¿Quién tiene la razón? Me gustaría que esto cambie.


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Heridas lejanas

7:08 p. m. Aramis 0 Comments








Me duele la espalda en varios puntos claves, el dolor va ascendiendo hasta mi cuello y se hace menos soportable ahí. La maldita torcedura de mi cervical molesta algún nervio, que a mi parecer no debería estar ahí, por lo que me duele la cabeza y las muñecas, y me hormiguean los dedos de las manos. La miopía me nubla la vista y me marea. Y yo sólo puedo quedarme boca arriba en la fría alfombra preguntándome como puedo estar tan estropeada, soy adolescente.
¿Este lumbago no es especialmente para viejos?
A este paso seguro no llego a los cuarenta, que bueno que no voy a tener familia por la que preocuparme. Los niños para mi no deben de ser de 24/7. Aprieto la mandíbula, una muela de la derecha reclama. Lo que me faltaba. Me quejo en voz alta, pero no hay respuesta. Estoy sola. Y las paredes dan un bufido al oírme modular otra queja. Espero que no sepan mi edad, seguro han llegado a pensar que soy una anciana.
Una anciana que llora en las noches a el amor de su vida fallecido, a hijos que se marcharon demasiado pronto, a una tragedia, a un error de la juventud del cual arrepentirse. Que se queja de sus viejos huesos desgastados, sus oxidados músculos que se han reducido a molestias. Y llego a la conclusión de que quizás si soy esa anciana... Y no simplemente por todos mis males físicos, y mi poca estabilidad si hablamos de salud. De alguna forma creo que soy esa anciana, esa anciana que vivió demasiadas vidas, que no olvidó aquellas viejas desgracias, aquellas almas gemelas que le fueron arrebatadas, que perdió en el transcurso de su aventura. De alguna manera sé que viví todas aquellas vidas dolorosas, lo siento en mis huesos. Y no es que sentirlos sea algo complicado. En realidad, desearía no sentirlo tanto... Y sé que lo he dicho en voz alta, porque las paredes ríen.

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Divagando...

10:42 a. m. Aramis 0 Comments

Él.
No sé quién es él
Pero ahora significa mucho
Me está matando
Nse da cuenta
Y esa es una de las razones
No se da cuenta
De nada se da cuenta
Casi no se da cuenta de mí
Te amo.
Eso es lo que dice
Eso es lo que nos decimos.
Sé que lo amo
Sé que me ama
No sé si de la misma forma
Pero como podemos.
No sé de qué forma lo hago
Y me está matando la idea
De que sea por las razones equivocadas
De que no me ame.
Me duele
Y odio tener miedo
De que no me ame…

Hace poco
Yo no necesitaba que me amara.
Un tiempo atrás
No era indispensable hablar con él.
Ahora
No sé que es diferente.
Pero lo sé,
Que todo es diferente
Pero duele
Y eso tiene que significar algo.
Él
No debía significar algo.
Mi perdición.
Mi salvación.
No debía
No tenía qué
Pero pasó.
Aunque
Supongo que aún no lo sé.


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Invasión.

5:13 p. m. Aramis 0 Comments


Mis pies están tan fríos que comienzo a dejar de sentirlos, tengo la nariz helada y me duelen las mejillas entumecidas. Aún observo la trampilla en lo que sería el techo del sótano, no he movido medio músculo desde que se fue, solo he podido parpadear porque es inevitable. No puedo encender la caldera, no puedo tomar la manta de lana púrpura que dejó Driz olvidada en la mesa hace unas cuantas noches, aunque parece como si hubiera transcurrido una eternidad desde entonces, no puedo mover un músculo. Y no se trata del frío, se trata de miedo.
Ayer parece muy distante. Alejo mis pensamientos del recuerdo porque es demasiado doloroso, y si lloro probablemente me congele. Suena ilógico no moverme, no dar unos cuantos pasos y dejar de sufrir esta tortura física, pero me he vuelto de piedra. Intento detener incluso mis pensamientos para hacerme la idea de que los segundos no pasan porque no escucho su voz. No me habla. Y no confío en lo que pueda causar si lo hago yo. No puedo arriesgarme y condenarlo.
Tomo aire y reúno el valor suficiente para mirar el reloj digital en el viejo escritorio de su padre, 22:19 han pasado ya veinte minutos, intento creerme que nada malo le ha pasado aún. El radio se mantiene muerto, y me mantengo alerta y mi corazón latiendo solo con la esperanza de que ese viejo radio vuelva a la vida, y sea su voz. Desearía poder tener esa ciega fe respecto a mi familia... Pero ya es demasiado tarde.

-Serán solo veinte minutos- Eso fue lo que dijo antes de marcharse. No podía aceptar que se fuera, no podía perderlo, no a él, no ahora que era lo único que me quedaba, no ahora que sabía con toda seguridad que lo amaba. Pero él estaba decidido a ir. No iba a dejar morir a su mejor amigo, no lo vería morir frente a sus ojos sin hacer nada. Así es él, y supongo que es una de las muchas cosas sobre el que me hizo amarlo. Pero justo ahora, desearía que se hubiera quedado. No puedo imaginarlo allá afuera con todas esas bestias a su al rededor, no sin que mi corazón se rompa un poco.
Observo al bulto que está a unos metros sobre un raído sofá, me pregunto si no estará muerto ya, y Angus se arriesgó y murió para nada, me pregunto si Len volverá y lo encontrará frío y sin pulso y me culpará por ello,  me pregunto si estoy encerrada con un cadáver... pero Len vendó su herida lo mejor que pudo... así que me obligo a pensar que el no puede estar muerto tan pronto.
.-Gus es mi mejor amigo, Sam. ¿Entiendes eso? ¿No harías tu lo mismo por mí?-. Por supuesto, pero ¿como quería que reaccionara? estaba diciéndome que luego de que logramos llegar hasta aquí, debía volver a donde estaban esas cosas. Esas cosas que quizás incluso eran el esquelético cartero, el señor sonriente de la librería de la plaza, el pequeño y ruidoso hijo del vecino, la regordeta costurera de mamá o incluso mamá...
Se me revuelve el estomago al recordar la piel podrida y el olor putrefacto. Y lo recuerdo, nuevamente veo a Driz, a la pequeña y suspicaz Drizzy, muerta en vida, intentando arrancarme la carne a mordidas, y a Len cerrando los ojos fuertemente y disparándole a su hermana menor en medio de las cejas... Y de nuevo me parece que eso sucedió hace mil años glaciares y no ayer, no hace unas horas.



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Amanecer.

10:20 a. m. Aramis 0 Comments

No recuerdo haber vivido una noche tan sofocante.
Llevo varias horas esperando sentir el viento en el rostro pero no hay brisa fría para refrescarme, ninguna hoja se mueve, ninguna luciérnaga ilumina las flores silvestres mas las que iluminan el cielo a millones de kilómetros. Es de madrugada y no hay nubes en el cielo, he estado pensando que quizás están ocupadas en alguna otra parte, es un universo grande después de todo, se me ha hecho difícil recordarlo. Me siento demasiado atrapada como para creerlo.
En algún tiempo soñé con alguien que recorriera las inmensidades del mundo conmigo, no sé como dejé eso de lado para terminar siendo ese alguien de otra persona que sólo deseaba una vida sedentaria. Y siento como si hubiera pasado una eternidad, sin embargo sé que soy mucho más joven de lo que creo recordar, sé que muchos piensan que mi vida ni siquiera ha comenzado, la verdad es que nunca supe por donde empezar. Mis metas jamás fueron demasiado claras.
Desearía que por un momento las estrellas se lo llevaran, que lograran arrancarlo de mi, las observo suplicante pero no acceden.
Tengo la espalda entumecida y la pierna que soporta mi peso hormiguea, el muro del balcón tibio por el sol de la tarde me lastima los muslos. De momento me permito fantasear con una fría ventisca de invierno acariciándome las mejillas.
Por un instante considero cantar... recuerdo un texto que leí alguna vez, decía que cantar sana los corazones heridos, pero lo descarto. La decepción de que no funcione me haría irme a las lágrimas, y eso es lo último que me falta ahora... sería un paso más a la desesperación.
Y sin poder evitarlo nos veo bailando sobre las copas de los árboles, y de pronto me siento demasiado sola. Sola y perdida. Sola y equivocada, equivocada por creer que tenía que actuar con cuidado para no espantarlo, que no debía hacer nada extraño para que no huyera, para que se quedara. Porque no hizo falta que lo desafiara para que decidiera dejarme. Y entonces ya sé que nadie más podrá detenerme de nuevo y justo a tiempo para apreciar el amanecer he decidido ser libre.


Y sin embargo...

8:07 a. m. Aramis 0 Comments



Lo quiero
Sin embargo estoy furiosa con él por hacerme quererlo
Sin embargo estoy feliz de sentir amor 
Sin embargo, aunque intento evitarlo, tengo miedo
Sin embargo le estoy entregando todo
Sin embargo intento no hacerme ninguna idea a largo plazo
Sin embargo no está funcionando
Sin embargo me siento recelosa a que me dañe
Sin embargo lo estoy amando
Sin embargo no nos entendemos bien
Sin embargo nos entendemos bastante
Sin embargo confío
Y lo quiero...







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Dentro de mí.

5:12 p. m. Aramis 0 Comments






Hay algo dentro de mi, algo que esta demasiado dentro como para sacarlo... Que esta demasiado sujeto a mis entrañas... Quizás incluso ya se hizo uno conmigo. Esta dañado, esta constantemente abriendo mis heridas, y sin embargo esta ahí desde hace tanto tiempo que sin duda ya forma parte de mi. Es como un tumor con el cual comienzo a tener los días contados, como un parásito que se alimenta de mí sin llegar al punto de matarme porque es lo suficientemente listo para saber que no puede acabar con su fuente de alimento.
Estoy cansada de estar herida, de arrastrarme por ahí cada cierto tiempo como un animal indefenso. Sin embargo, hay algo dentro de mí que me sigue abriendo las cicatrices. Que me aprieta el pensamiento y me perfora las emociones, que me debilita y que me mata. Que me vuelve un mártir psicológico absurdo.
Me lanza de la felicidad a la miseria, de la estabilidad al pánico.
Las mismas paredes de siempre son testigo de mis mayores miedos, de mis lágrimas pesadas, de mis cicatrices sangrantes.
El resto de mis días buenos son eclipsados por una bruma apestosa y de sabor amargo, el contador vuelve a cero y yo vuelvo a preguntarme si algún día volveré a sentirme feliz, y cuando finalmente sucede, en esos escasos momentos, hay algo dentro de mi listo a atacar. Hay algo dentro de mi que me desmorona nuevamente.

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