Querido profesor
Querido profesor que una vez me dijo que no podÃa confrontar porque tenÃa muchos conflictos, no te culpo por haber causado en mi tal reacción, ni por las lágrimas que derramé esa tarde al sentirme tan poco apta para mi vocación. Después de poner el esmero académico por no fallar me vi terriblemente acabada por tal presentación, por tan estar tan desentendida, por no saber llevar mis conocimientos a la acción.
Le tomé miedo al enfoque terapéutico, a la técnica, a mi misma, a mi poca estabilidad y a mis lágrimas. Y me convencà entre las mantas, en la oscuridad de la habitación y del miedo de que no podrÃa enfrentar este reto en mi situación actual, porque si él vio todos mis conflictos aflorar en un "qué difÃcil confrontar" cuántos problemas no podrÃa yo cargar sobre mis adoloridos hombros. Y los repasé, los enumeré, me lamenté lo mejor que supe y de eso yo ya sabÃa bien.
Al poco tiempo corrà a decirle a una psicoterapeuta que tenÃa estos conflictos y qué iba a hacer yo, tan incapaz, frente a un paciente en un mÃsero mes, con mi psique tan afectada. Dejé por completo la analista con quien no logré establecer una alianza y me aventuré a un nuevo comienzo. Fue la mejor decisión.
Y querido profesor, han pasado varios meses, más de 6, e incluso es un nuevo año y hoy con los mismos conflictos, en acompañamiento psicológico poco constante por mi situación económica y con una mejor preparación de la que tú me permitiste, me siento triunfar en una batalla personal, pero también en una riña con el enfoque, con la técnica y la marca que dejaste ese dÃa en esas palabras. Quizás esperabas de mà aquello que la menor porción de la población de octavo semestre de psicologÃa te pudo dar, pero yo esperaba de ti mucho más aprendizaje, material bibliográfico confiable, demostraciones prácticas; Fueron responsabilidades que me diste y lo respeté, sin embargo posteriormente un profesor me pudo aportar teorÃa y práctica guiada que me permitió conocer de qué se trataba eso que más allá de las letras no lograba apreciar.
Querido profesor, como pasante del noveno semestre he estado asustada en muchas ocasiones, me reclamé por no ser la pasante preparada que desee ser y en este mes me reconcilié con mi propio desempeño y comencé a creer en los conocimientos que he cultivado, también recuperé aquellos que en su momento se me escaparon y caà y me levanté cada semana. Hace unos dÃas, abstraÃda de miedo pero llena de conocimiento lo logré. Y además de aliviar a mi paciente sentà un gran brÃo yo misma, porque sà puedo, porque sà soy apta, porque sà seré una profesional capacitada y sà tengo conflictos, tú también, ahora te creo. Lo decÃas en serio, he deseado que no lo hubieras dicho jamás. Pero ahora puedo ver mi progreso... personal, profesional, académico, social, me he permitido crear vÃnculos, me he permitido crear.
Y la terapia es un proceso creativo.
Gracias por la experiencia, espero que puedas mejorar como facilitador, tanto como yo pueda mejorar como profesional y que ambos seamos cada vez más asertivos.
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