En casa, frente al computador con sensación térmica de treinta y siete grados música suave y tono de voces fuertes, de nuevo. Cada dÃa desde que puedo recordar mis abuelos han discutido sobre polÃtica, son los polos opuestos de una molécula dipolar... mi resignación a no entrometerme me deja un sabor agrio en la boca, mi hermano pronto aprenderá que no tiene sentido intentarlo. Me entristece. Un matrimonio no deberÃa tratarse de eso... ha matado todo rastro de sana convivencia.
No me interesa quién tiene la razón, me gustarÃa que pare.
En la escuela, pasando el rato con amigos y simples compañeros, están manteniendo una conversación que se me hace demasiado familiar esto es mejor que aquello, esto es cierto, esto está estereotipado, esto es conspiración de quién sabe quien, esto es mentira, esto lo vivÃ, estas mal... Este paÃs, el otro, la gente, el dinero, los bienes, la vida, la ignorancia... Para qué hablan de esto, "yo también preferirÃa irme, es obvio" no digo nada. Dejó caer mi cabeza en algún hombro de confianza y espero a que dejen su diálogo sin sentido, trillado, absurdo... No saben mucho más que yo.
No me interesa quién tiene la razón, me gustarÃa que pare.
En la cocina mi abuela me habla de todo lo que podÃa comprar con una moneda en los 40's, mi abuelo se aprovecha de su sordera y mi madre luce estresada. Siempre estresada... Yo veo más humanidad en Animal planet y bestias con traje en las noticias. En la televisión algún periodista habla de manifestaciones y muertes, y ataques, y una economÃa con estadÃsticas lamentables, y un presidente que no me cae bien demasiado gordo para la falta de comida que hay, y guardias atacando personas, y gente lanzándose pestes unos a otros. Y me pregunto si el mundo estaba asà antes de mi nacimiento y seguirá siendo asà después de que yo muera. Supongo que sé mucho más de literatura que de polÃtica, supongo que todo tiene respuestas sencillas, pero la verdad es que es más sencillo ingnorarlas.
Muertos, heridos, sufridos, desnutridos, desabastecidos...
No me interesa quién tiene la razón, por favor que pare.
Camino rápido por el fuerte y matador sol de la tarde, estoy sola. Aunque no sea un largo trayecto de donde me ha dejado el transporte público a mi casa camino con la cabeza a gacha los 20 metros que me faltan. "Unos pasos más y estaré en casa" eso es lo que me digo, hoy no hay ningún delincuente juvenil que me acose parte del trayecto, hay algunas personas de paso y me permito respirar. Llego a un quiosco, bodega, tienda o como le digan, queda a un par de casas, considero que ya puedo deducir que llegare con todas mis pertenencias y mi integridad fÃsica a casa. Antes de tocar el timbre, que no podÃa alcanzar hace unos ocho años atrás, observo detenidamente las vitrinas. Hago una mueca, y la nostalgia de repisas llenas de comida chatarra, chucherias, dulces, juguetes y útiles escolares me apuñala el estómago. ¿Por qué? Observo los precios de las pocas bolsas de golosinas, miro el dinero en mi mano. ¿Qué ha cambiado en tan poco tiempo? ¿Alguien hizo algo mal? No lo sé, no sé nada. Y lo sé, pero estoy cansada de saberlo porque eso no soluciona nada, entre más sé todo parece menos lógico. Sé de lo que todos hablan pero yo simplemente no sé comprendo lo más obvio.
¿Quién tiene la razón? Me gustarÃa que esto cambie.