Corre.
No veo las huellas que dejan mis pasos
Caminando sobre la arena en medio de la ventisca
Y el horizonte distorsionado
Apresurando el paso sin avanzar
El camino difuminado por el humo de las detonaciones
Y a mi alrededor los cuerpos de quienes alzaron sus voces
Con sus nombres tatuados en los muros y en millones de magullados corazones
Todo se va transformando pero solo veo repeticiones
Un bucle de mis propias adicciones emocionales dentro del propio ciclo de la historia
Un contexto en el que mis vivencias poco importan porque hay niños que ya no corren por aquellas tiernas razones
Y veo el fuego que los alcanza, que se los traga y los esconde
Y no alzo mi voz, ni corro hacia ninguna dirección
Pero mi corazón también se desborda con la tinta de sus nombres.


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