10:35 a. m. Aramis 0 Comments

Me encantan las personas con voz.
Las almas que se hacen escuchar y sus ideas llegan sin preguntar a todos aquellos que en su camino se encuentren. Adoro esa facilidad para decir, para responder y para contradecir; admiro las voces más jóvenes que nacieron claramente con ímpetu de viajar, de atravesar los oídos y las conexiones nerviosas sin esperar que se les sea permitido.
Admiro a la niña, al señor, a la simple encarnación de vida que se levanta por sí misma y ante cualquier prospecto de injuria aparece y se apaña en ser oída. Sobretodo me refiero a las voces de la adversidad, a las que han intentado censurar, que florecieron sin ser cuidadas, que en lugar de promover su libertad fueron coartadas y que a pesar de eso están y aquellos que poseemos un criterio limpio las respaldamos, cuando los más valientes son los primeros en hablar.

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Bella a las once

8:32 p. m. Aramis 0 Comments



@ J O N N E
En clima del caribe
las flores no tienen descanso
no se congelan para luego renacer
su color está implícito en la cotidianidad de un día soleado
o en una fugaz tarde lluviosa.
Sus almas no reposan
ni pueden involucrar la reencarnación
de aquellos que perecen en madrugadas frías
o noches lúgubres
porque sus noches son su respiro de esta vida cálida y húmeda
en oscuridad fresca algunas recogen sus pétalos
y duermen la siesta
para ir abriéndolos de a poco
al sentir el rocío en sus rostros
o el primer rayo del sol sobre sus párpados.
Madrugan como buenas creyentes
algunas mueren prematuramente ante un amante emotivo
o sienten por última vez la calidez del sol
entre cabellos rebeldes de una señorita sonriente
y saben que se han ido por sentimientos puros,
no saben del rencor
y esperan pacientemente para volver a brotar.


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