No abras tu puerta
No abras tu puerta, hago daño. Algo dentro de mà anhela conocer las profundidades de tu mente y las escenas más importantes que diseñaron tu armadura. Pero aléjate, es un deseo maligno. Soy un ser peligroso descendiente de una evolución cruel y muy pocas veces piadosa. Soy de la misma raza de quienes me extirparon la confianza y la bondad. Soy uno de los humanos, de millones de ellos, aquellas sabandijas que roban almas y parten corazones.
No te culpo, protégete y esconde la llave porque mi pecho fue desvalijado tantas veces que ya no queda ni el polvo de lo que alguna vez fui.
Y aunque añore tocar tu alma desnuda no lo permitas porque peligras a que mis manos estén sucias como las de mis semejantes que van talando sueños y escupiendo logros ajenos. Que me arrancaron la vitalidad y me hundieron... y que a la vez no hicieron nada, nada más que cruzar por mi camino y mi mente distorsionada hizo el resto. Pero la ayudaron, y no sé odiarles, ni sentir ira. Solo siento esos calambres en el cuerpo manifiesto de los sismos que no abandonan mis recuerdos.
Por favor, no me abraces aunque ruegue y me congele, ten cuidado de arriesgarte a ser el siguiente.
No te fÃes, aunque me vea indefensa, todos lucen muy bien y tienen sonrisas tiernas, dan cálidos momentos y te enlazan y te sueltan.
Julio, 2017.
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| Illustration: Chiara Bautista |



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