No veo las huellas que dejan mis pasos
Caminando sobre la arena en medio de la ventisca
Y el horizonte distorsionado
Apresurando el paso sin avanzar
El camino difuminado por el humo de las detonaciones
Y a mi alrededor los cuerpos de quienes alzaron sus voces
Con sus nombres tatuados en los muros y en millones de magullados corazones
Todo se va transformando pero solo veo repeticiones
Un bucle de mis propias adicciones emocionales dentro del propio ciclo de la historia
Un contexto en el que mis vivencias poco importan porque hay niños que ya no corren por aquellas tiernas razones
Y veo el fuego que los alcanza, que se los traga y los esconde
Y no alzo mi voz, ni corro hacia ninguna dirección
Pero mi corazón también se desborda con la tinta de sus nombres.
Lejos de casa con sensación de soledad abrazadora.
Sé que son buenas personas
Quizás mejores que yo
Quizás eso es lo que me preocupa, desentonar con mis sombras
Lejos de casa y mi mente sigue en aquel lugar
Donde puedo llorar y decido no hacerlo
En el que está esa falsa seguridad
Entre las paredes que me agobian
Que deseo dejar atrás
Y ahora me siento desamparada...
Incoherente e infantil
Un nuevo grupo de dÃas enmascarados,
el vaivén emocional me marea y el reloj se mueve marcando trazos
los recuerdos se manchan de nuevas impresiones
Y me concentro en no victimizarme.
Cargo el peso de mis culpas
y un par de flores marchitas que nunca tocaste
Aquellas que en tus manos acabaron encontraron allà lecho de muerte prematura
Desprecio de la belleza que entregué ya hace mil lunas,
hace un par de suspiros a penas que descubrà que estoy con vida
y respiro plenamente aunque esté mi alma herida.
Sollozando silenciosa, por una y otra partida, por ilusiones podridas...
por el rumbo de la vida.