Viviendo.
Hace un millón de años luz fui un mártir oculto, hoy he sacado la mayor parte de mi a la luz y ya no tengo pesadillas con los ojos abiertos. Ahora ya no me asusta el futuro y ya no me importa el pasado, estoy a punto de cumplir mi condena y de salir bajo libertad condicional. Estoy bajo la promesa de un nuevo comienzo. Él es una pequeña luz al final de algún camino, la verdad es que no tengo idea si debo encariñarme con algo tan inestable como una luz, pero es tan sencillamente magnÃfica que es lo único que me hace sentir bien. Lo estoy queriendo tanto que a veces se me olvida no necesitarlo y me rehúso a convertirlo en mi brújula. Estoy olvidándome de todo y frente al espejo ya no me reconozco. Me admiro y me repudio; odio como estoy pero me da una punzada de orgullo mantenerme serena. Y creo que me admiro. Por controlar el instinto de desgarrar.
Me estoy enseñando a madurar y nunca repaso la lección. Aún no entiendo como funciona, espero no perder tanta dedicación. Estoy por comenzar mi vida, detengan el mundo que yo me subo, la verdad es que me estoy convenciendo de que está comenzando, lo otro no puede ser vida. No se parece a la idea que tengo.
Estoy obligándome a escribir esto, me tengo un cuchillo en la espalda y me até a la silla para escribir algunas patéticas palabras porque ya me harté del silencio. Estoy cansada de andar fingiendo que escribir no me cura. Me entiendo más cuando me escribo cosas, cuando me cuento todo aquello que ataca en mi pecho. Necesito leerme, necesito saber que está pasando conmigo.
Pero ya no estoy tan sola, y no me da miedo estarlo. Es un miedo minúsculo, porque ahora entiendo que hay miedos mas reales. La vida real me ataca de a poco, pero ahora pretendo devolver cada golpe.



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