Sucesos.

6:18 a. m. Aramis 0 Comments

Jun 16.

La máscara ha caído. Y no se sí sentir alivio o frustración. No se qué pasará ahora y no sé si estaré mejor o peor. 
La máscara ha caído y he quedado expuesta, me caí de bruces en medio de la tormenta y la he perdido. Ella estaba ahí. Entonces me vio petrificada, sólo me zarandeó preguntando el por qué pero ni me secó, ni me dio refugio. Se quedó ahí bajo su paraguas, ofuscada e indignada por lo estúpido y lo peligroso, por lo injusto que no iba a volver justo, con miedo y con ganas de que yo estuviera seca y de pie, sin que ella hiciera nada. Y sentí tanta lástima por su pobre pena que no me atreví a culparla.          

Nov 1.

Todo a lo que me aferraba se ha desmoronado. Me he quedado sin ningún soporte y me duelen los sueños. 
Me dediqué ciegamente, esta vez, sin romper ninguna regla moral ni social. El suelo ya no está y aún estoy cayendo hacia la nada. No hay esperanza de otro suelo, no hay esperanza de algún nuevo pilar. 
Me vuelvo a poner la mascara, y lloro sin ocultarlo, pero nadie lo nota. Es porque ella también tiene una máscara. Y se ha olvidado de su pequeña niña rota. La ha dejado allí para que se llene de telarañas, y de miedos, Arrojando lejos sus preciados sueños. Me abrazo a mi maldita máscara que en realidad no quiero, me duermo lentamente al encontrar consuelo. 

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