En silencio.
En silencio ruego una soledad menos desgarradora.
En silencio anhelo la cercanÃa de la persona que no deberÃa amar.
En silencio siento la crueldad y la ignorancia que rodea la humanidad.
En silencio me atraganto con la condensación de las quejas en mi cuello.
En silencio ruego que no me falte de lo que hoy vivo.
En silencio sangro toda la indiferencia que tienes hacia lo que siento.
En silencio huyo del juicio final por todas las maravillas que logré errando.
En silencio memorizo las ultimas palabras que daré y que explicarán el porqué de mi partida.
En silencio juego a que no sé que lo que hago está por matarme.
En silencio sufro todo lo que sufriré y lo que ya he sufrido.
En silencio digiero el estrés de la jaqueca que me producen tus gritos.
En silencio observo el mundo circundante y efÃmero.
En silencio espero la caÃda del yugo presente en mi espÃritu.
Jun 16.
La máscara ha caÃdo. Y no se sà sentir alivio o frustración. No se qué pasará ahora y no sé si estaré mejor o peor.
La máscara ha caÃdo y he quedado expuesta, me caà de bruces en medio de la tormenta y la he perdido. Ella estaba ahÃ. Entonces me vio petrificada, sólo me zarandeó preguntando el por qué pero ni me secó, ni me dio refugio. Se quedó ahà bajo su paraguas, ofuscada e indignada por lo estúpido y lo peligroso, por lo injusto que no iba a volver justo, con miedo y con ganas de que yo estuviera seca y de pie, sin que ella hiciera nada. Y sentà tanta lástima por su pobre pena que no me atrevà a culparla.
Nov 1.
Todo a lo que me aferraba se ha desmoronado. Me he quedado sin ningún soporte y me duelen los sueños.
Me dediqué ciegamente, esta vez, sin romper ninguna regla moral ni social. El suelo ya no está y aún estoy cayendo hacia la nada. No hay esperanza de otro suelo, no hay esperanza de algún nuevo pilar.
Me vuelvo a poner la mascara, y lloro sin ocultarlo, pero nadie lo nota. Es porque ella también tiene una máscara. Y se ha olvidado de su pequeña niña rota. La ha dejado allà para que se llene de telarañas, y de miedos, Arrojando lejos sus preciados sueños. Me abrazo a mi maldita máscara que en realidad no quiero, me duermo lentamente al encontrar consuelo.
Su futura ausencia me está desgarrando de a poco
El recuerdo de la larga despedida sin sentido es lo único cálido entre tanto frÃo
Y no puedo dejar de pensar en sus poemas, en sus palabras y en su olor
Hoy lucÃa radiante y varonil como no deberÃa ser ninguno o como realmente todos deberÃan verse
Mi corazón llora y permanece desbocado a la imagen de las posibilidades imposibles
Aveces la olvido -si, a ella- pero cuando la recuerdo el pánico se apodera asà que quiero ser una ciega ilusionada simplemente porque la ignorancia es felicidad
Dentro de mà vive la diminuta y desnutrida esperanza de tenerlo y quizás no hoy ni mañana sólo en el futuro
El cual es temible pero incierto y de una forma u otra inexistente. Vivimos del ahora, a menos que estemos huyendo del pasado o aferrándonos a el
Pero yo sólo me aferro a este personaje porque es la razón de mis lágrimas y de mi felicidad
Jodida inocencia sentimental que me causa y los momentos más divertidos los guardo con delicada complicidad
Es difÃcil dejar de verlo tanto tiempo aunque neguemos que asà será porque quizás entregue su corazón y entonces tendré que ver la fea verdad no importa cuanto intente cegarme
Y ninguna zona de amistad me valdrá menos de lo que necesito y volveré a ser sólo sufrimiento
O quizás no. Y vuelvo a ser la ciega ilusa.