11:00 pm

 Iris cafés desteñidas por el uso y por los años

Navegantes que han perdido el rumbo

Se ha apagado el faro

Aquellas dos luces brillantes que sin notarse eran tan importantes

La oscuridad es aterradora en noches silenciosas

Pero es mucho peor cuando brama la tormenta.

Ojos brillantes que se apagaron un buen terrible día, una noche sin luna.

¿Que será de los navegantes que quedamos sin tu luz?

A la deriva.



{7 de mayo de 2017}

Porque espero.

Sentirse roto es posible en mi idioma. Otras cosas son posibles en otros, como no tener una palabra para el querer, usar varias palabras para el color blanco o solo una parael azul y el verde.
Rota y esperando, con una sola palabra que me hace perderme en el tiempo. Sin desear esperar y sin saber qué es lo que se espera.
Queriendo estar sola y no estarlo nunca más.
Confundiéndolo todo, fundiéndome en algo.


Un nuevo grupo de días enmascarados,

el vaivén emocional me marea y el reloj se mueve marcando trazos

los recuerdos se manchan de nuevas impresiones

Y me concentro en no victimizarme.

Cargo el peso de mis culpas

y un par de flores marchitas que nunca tocaste

Aquellas que en tus manos acabaron encontraron allí lecho de muerte prematura

Desprecio de la belleza que entregué ya hace mil lunas,

hace un par de suspiros a penas que descubrí que estoy con vida

y respiro plenamente aunque esté mi alma herida.

Sollozando silenciosa, por una y otra partida, por ilusiones podridas...

por el rumbo de la vida.

Descansar en enero

He de encontrar un nido de paz en el árbol del silencio
Donde reposar las ansias y llenarme de consuelo
En un lugar seguro permitir que me acaricie
Las verdades desaparezcan y el mundo entero se olvide
Que el mundo entero me olvide para no necesitarlo
Para vivir de mi aliento y de semillas de canto
Del ronroneo de la brisa entre mis risos negros
Del palpitar de su pecho que me arrulla hasta en sueños.


Incrustado.


Desplazada.
De esa forma me sentí, esa tarde al leer sus cartas.
Hablaban de mí, pero principalmente hablaban de ellos,
de sus deseos más profundos, de sus guardados anhelos flotando en conexiones sinapticas.
De sus primitivas sensaciones y del olor de aquellos recuerdos.
Apresurados momentos improvisados de los que fui parte y ya está,
pero de los que hasta hoy no me arrepiento.
Siento mis ansias de gritar salir por mis poros y perderse en la fría noche,
palabras que disfracé de dudas, pero que eran deseos de atención,
de ser seducida en peticiones, de ser arrastrada al juego y olvidar el margen impuesto.
Buscando el consuelo de no estar en sus cartas, de encontrarme en un aprieto jerárquico,
de que uno me pusiera de igual y otro de menos, de no sentirme flotar en sus palabras como lo hicieron en las mías a su debido tiempo.
Y aunque mi mente se inundó de circunstancias, drené los temores insignificantes en un pañuelo.
No quise perder la oportunidad de levitar en dulces sensaciones.
No pude dejar de desear volver a sus anhelos.

Diciembre


Illustration: The Light will guards you Home by Kathrin Honesta



Al rededor del caos y la nostalgia se halla un pequeño bienestar

Se escuchan risas y huele a ganas de llorar

Se recuerda la presencia de quienes faltan por llegar

Quienes quizás ya no vuelvan, quienes dejaron de estar

Con las luces titilantes fingiendo creerse estrellas

Las melodías importantes esta noche ya no suenan

Y los obsequios son mentiras de tono sentimental

La cena llenó al estómago con miedos, estrés y ansiedad

Pero se continúa exhalando y volviendo a respirar

Casi sin sentir se existe y se camina sin mirar

Con los bolsillos vacíos y las cuerdas vocales congeladas

 En casas llenas de luz y calles desoladas

Hay una niña que está triste por la felicidad robada.




Humanidad

Pienso en la esperanza de vida del ser humano común y en lo que eso significa

En la maldicion de la capacidad de pensar sobre lo que pensamos

En la consideración de que somos seres superiores

¿Lo somos?

Con la medicina y nuestras distribuciones del trabajo, con las limitaciones sociales y las jerarquías políticas, con el funcionamiento hormonal, la creatividad y la codicia... con la alabada inteligencia.

Ser capaces de manejar al resto de seres con quienes compartimos el mundo ¿nos ha hecho mejores?

Somos conscientes de que existe la miseria, y aún así se sigue mejorando la vida de un pequeño grupo

Que cada quien se preocupa por su clan, que estamos masacrando la tierra.

En quienes no les importa a cuantos han de lastimar

Y que no sé, si cada vez se deteriora más la humanidad o si podemos considerarlo progreso.

Si creamos esperanza o estamos moldeando monstruos.

Fuente: http://zencelot.deviantart.com/art/Totsukuni-no-Shoujo-604345927

Un viaje.


Ha surgido de entre las ramas del tiempo otro encuentro.
El ritmo del mundo se ha modificado para que sepa que he sido excepcionalmente afortunada durante 2 años. Quizás ya hayan pasado millones de suspiros, miles de mariposas doradas en mi estómago y alguna que otra silenciosa ilusión de un para siempre. Silenciosa para que el codicioso universo no sepa que sin él la vida ya no tendría versos. He amado y he sido amada durante ya tanto tiempo que juraría que la luna me mira con recelo. El tiempo, que aunque parezca mucho a ese ritmo frenético es solo un latido... o dos. Más de sesenta millones de segundos, que quizás ni esperaba ni merecía, es tiempo humano que ha transcurrido desde que una soleada mañana de inicios de diciembre un chico con néctar en los labios y seda en las palmas de sus manos tomó un gran aliento y atrajo con su encanto. Me enraizó en sus palabras y puso a correr a mi oxidado corazón, me tomó entre sus brazos y me acunó en su pecho, me tejió un nido entre sus sentimientos, me enseñó a volar, me mostró sus más grandes anhelos, me dio lápiz y papel para escribir una historia, para proyectar mis más descabellados sueños. 
Aquel ser alto y fuerte que con capa y espada combatió las sombras que me atormentaban, con cabellos negros, sonrisa encantadora y tímida esencia que tomó mis miedos y los lanzó fuera. Que alejó las voces que me atormentaban, que despejó el cielo y me secó las alas. Tomamos vuelo, se me erizó el cuerpo al sentir la suave brisa y al fin sentí calma. Protegida y amada me pregunté por qué elegir algo como yo, por qué elegir trabajar tanto, detuvo el rumbo y me miró extrañado, susurró mil razones acariciando mis manos y esas palabras que nunca comprendí me las guardé muy dentro.
Y continuamos, un millón de minutos volando juntos, memorizando su silueta, impregnándome de su aroma. Y hoy observo al horizonte y sé, que aún hay miles de kilómetros por recorrer.


Silencio

Ayer otra celebración
Hoy otra discusión
Mañana otra rutina
Tengo el corazón magullado
La dignidad herida
Los ojos nublados
En la oscuridad espero respuestas con sentido
Palabras y versos: bonitos, traviesos
Consuelos sinceros cubiertos de cielo
Espero a que vuelva o que esté dormido
Que no esté en la espera vacía de estos restos
Que no esté también, anhelando un suspiro
Suplicando una gota de roce divino
Un reloj que en reversa me regrese al memento
En el que fueron heridos algunos anhelos
Pero todo esto son demasiadas palabras
Para su espeso silencio


Regresa... te quiero.

Fríos de Noviembre.


El cielo nocturno brilla, Zeus me saluda sin malicia, preguntando si no he estado en casa durante demasiado tiempo. Y considero, si acaso alguien puede considerar toda una vida como demasiado tiempo.
Hace frío fuera y calor dentro.
Y miro a la distancia todas las oportunidades frías que necesito tomar, mientras reposo en aquellas falsas comodidades que no puedo aceptar.
Estoy exhausta y a la vez orgullosa de luchar, nerviosa de que todo salga mal y en un raro intento por despreocuparme del futuro por muy cercano que sea. Me siento libre y a la vez con necesidad de quedarme. Estoy en esa delgada línea entre la independencia y la protección paternal. En ese extraño momento en que ambas me fastidian pero en que sé que debo escoger lo mejor. Y que lo mejor es trazarme una idea del camino, hacerme responsable de lo que necesito para estar bien. Porque ya nadie tiene la obligación de protegerme de los monstruos, de levantarme y alimentarme. Mas lo hacen, mas no debo acostumbrarme a ello.
Estoy en algún punto entre muy emocionada y muy aterrada. Todo ha salido bien, mas temo que una nueva rutina sea muy dura, tengo que calmarme, dejar la fobia social que me carcome los huesos y probar esas nuevas alas que se ven muy bien pero al tocarlas se nota que son bastante frágiles.
Hoy me quedo dentro y mañana he de salir, aunque abrigada, he de enfrentar al frío de la realidad con fuerzas renovadas y alas reforzadas.