Escrito para el blog: Ayrthon
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Todo es efÃmero, cariño. Soy una criatura de la noche... sé que me enamoré de un cordero. Tu eres una bestia oculta... te estas revolcando con una libélula. Me vas a dejar las marcas de tus garras en el pecho, voy a intentar sacarte el cerebro por la nariz sólo para analizarlo.
Yo sangro en la oscuridad y tu rÃes a plena luz... No entiendes lo inexplicable pero yo no quiero que intentes explicarme lo obvio. Es que yo disfruto del té caliente, sé que te gusta el café frÃo. Pero yo me desahogo en el vodka y tu derramas el dolor en chocolate. Que crees en los pecados y no les temes, mientras yo dudo de un Dios y tengo miedo a lo que no me prohibo...
Nos va a pasar lo que le pasa al agua salada... Y me voy a perder en Wonderland, y será bastante irónico porque tu me llevaste allÃ. Por ti quiero ser Peter Pan, eso juega con tu hombrÃa asà que te prometeré ser Wendy, solo por estar contigo en Nunca Jamás...
Hoy me siento como un animal salvaje enjaulado... tu eres el ave que cada dÃa me canta para calmar mi llanto, sin embargo, muero un poco por esa libertad que jamás tendré y suavemente te envidio. Sueño con que nos acurruquemos bajo el cielo estrellado, que me cuentes la historia del sol y la luna, y que suavemente nos dejemos arrastrar por la influencia de Morfeo. Me gustarÃa que Hades dejara de invitarme a tomar el té en las madrugadas, para ser solo tuya cada mañana. Deja por favor de jugar a las cartas con Eros, el dÃa que pierdas al apostar lo nuestro nos volverás de piedra.
El tiempo nos está observando, se hace corto para fastidiarnos al amarnos, se hace largo para que sintamos la distancia. Por ti me he vuelto una criatura mansa, por mi te has vestido de mago y a veces de caballero.
Ningún final es bonito, jamás se aprecia el fin definitivo. Esto va a acabar en tragedia, a menos que cerremos el libro en algún momento feliz... Como en los cuentos de hadas.
Lo conocà en la sección de horror, él dijo que estaba buscando respuestas. Lo que no sabÃa era que yo buscaba la verdad.
Yo era la chica de las revelaciones, como hobbie me gustaba leer las historias mas escalofriantes y sádicas de las mentes mas retorcidas. Entonces un dÃa lo encontré, ahà en la biblioteca en la sección de horror, en esa en la que las personas solo pasaban por casualidad pero él era una casualidad predestinada. Él venÃa con ese propósito que le estaba perforando la mente, y me costó actuar con naturalidad ante tal determinación, porque era algo que se le salÃa por los poros. Entonces como cualquier otro miércoles en la tarde seguà ojeando el libro, el silencio era tal que casi podÃas escuchar como pasaba el tiempo, como la sangre corrÃa por mis venas, incluso como le temblaba la mandÃbula. Me habÃa reconocido.
Entonces ya no podÃa seguir sonriéndole al vacÃo, en ese momento supe que si no actuaba de prisa todo se vendrÃa abajo. Metà la mano en mi bolso y tomé con determinación el labial rojo, sin hacer contacto visual me lo apliqué con calma, sentà incluso como le palpitaba el ojo izquierdo. Tomó el libro, y se equivocó, habÃa funcionado logré hacerlo dudar... el libro correcto seguÃa estando dos lugares a la derecha. Lo tomó y se lo guardó dentro de su chaqueta color negro. Entonces controlando su impulso por mirarme imagino que con gran suficiencia... dio media vuelta y se marchó por el lado opuesto del pasillo. Me solté la coleta del cabello y absorbà una bocanada de aire. Pude volver al fin a mi lectura, de nuevo a la calma de los espectros entre las páginas, esperé dos minutos y cincuenta segundos y entonces conté hasta tres.
Aún no pronunciaba el tres en mi mente cuando lo vi llegar teniendo un pequeño ataque de asma por la carrera que tuvo que dar desde el estacionamiento. Me miró con odio, eso era ridÃculamente infantil, y también con miedo.
—¿Quién eres?
SonreÃ.
—¿Qué eres?
—De nuevo yo.
Sentà gran satisfacción al escuchar nuevamente mi voz luego de tanto tiempo.
Entonces cerré el libro, y lo coloqué a un lado en el piso. Elegantemente me puse de pie e hice una reverencia. Pero acepto que fue tontamente innecesario porque él ya habÃa caÃdo.
[Texto recuperado. Este escrito nació el 30 de junio de 2014]
En silencio.
En silencio ruego una soledad menos desgarradora.
En silencio anhelo la cercanÃa de la persona que no deberÃa amar.
En silencio siento la crueldad y la ignorancia que rodea la humanidad.
En silencio me atraganto con la condensación de las quejas en mi cuello.
En silencio ruego que no me falte de lo que hoy vivo.
En silencio sangro toda la indiferencia que tienes hacia lo que siento.
En silencio huyo del juicio final por todas las maravillas que logré errando.
En silencio memorizo las ultimas palabras que daré y que explicarán el porqué de mi partida.
En silencio juego a que no sé que lo que hago está por matarme.
En silencio sufro todo lo que sufriré y lo que ya he sufrido.
En silencio digiero el estrés de la jaqueca que me producen tus gritos.
En silencio observo el mundo circundante y efÃmero.
En silencio espero la caÃda del yugo presente en mi espÃritu.